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Las hurdes cuarto milenio

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Las hurdes cuarto milenio

Tierra sin pan cabra

El artículo está dedicado a los principios del funcionamiento de la música en el documental «Las Hurdes. La tierra sin pan » (1933) del director español Luis Buñuel. «La tierra sin pan» es un ejemplo único de aproximación cinematográfica a la música académica, ya que está acompañada casi en su totalidad por la música de la Sinfonía nº 4 en mi menor, op. 98 de Johannes Brahms. Esta película es una obra sintética, compuesta por varias capas que funcionan entre sí: una serie de vídeo y una serie de audio, que incluye también la narración, la música, los créditos introductorios y finales, el silencio. Todos estos elementos del conjunto interactúan entre sí tanto vertical como horizontalmente. Esta multicapa funcional hace que el contenido semántico de la obra sea polifacético. El autor revela los resultados de la interacción de todos los niveles de la obra sintética y explica la razón de la atracción del director surrealista L. Buñuel por la sinfonía de J. Brahms. El análisis demuestra que, en esta película, la música no es un mero acompañamiento en off de una secuencia de vídeo. Define la estructura compositiva de la película, «libera» los significados plasmados en la obra y también influye emocionalmente en el espectador.

Las hurdes, tierra sin pan

¿Cómo se hace arte que no es arte? Duchamp lo hizo con creaciones metacognitivas ready-made. Ayudó a engendrar la danza inmóvil, el arte invisible, la música muda (4’33» de John Cage), el libro ilegible (Finnegans Wake de James Joyce) y la inviable película para proyector encapuchado de George Manupelli. ¿Y por qué hacer arte que no es arte? Es una buena pregunta. No quisiera arruinarla con una respuesta. Pero aprender a lidiar con los efectos ocultos de lo que inventamos puede ayudar. Duchamp despertó la conciencia del cambio de relación de los sentidos que provocan las invenciones. Transformó la experiencia visual en experiencia conceptual. Marshall McLuhan investigó ese «por qué» con su propuesta de «rapidez mediática». Surgió de la frase de Ezra Pound «los artistas son las antenas de la raza, que transmiten los entornos ocultos de los inventos para que podamos enfrentarnos a ellos».

¿Cómo hacer un documental que no sea un documental? ¿Cómo se hace una película experimental que no lo es? ¿Cómo y por qué los experimentadores de la imagen en movimiento y los documentalistas combinan sus géneros? La revista Millennium Film Journal de Howard Guttenplan (primavera/verano de 2009, nº 51) se adentra en estas cuestiones y en los cruces creativos. Los editores invitados, Lucas Hilderbrand y Lynne Sachs, han reunido a innovadores para llenar 100 páginas de reflexiones. El consejo de Jill Godmilow de abandonar «las pretensiones de verdad, la intimidad y las formas satisfactorias» recuerda al pionero del género Luis Buñuel: «Siempre he estado del lado de los que buscan la verdad, pero me separo de ellos cuando creen haberla encontrado». La lectura de MFJ plantea nuevas preguntas. Richard Fung se pregunta: «¿Qué tipo de verdades pueden comunicarse mejor en el documental que en la ficción, y viceversa?». Esto se hace eco de la frase de Faulkner: «A veces la mejor ficción es más verdadera que el periodismo». Los ensayos nos llevan a examinar los motivos y las consecuencias de estos profesionales de los medios de comunicación.

The forgotten ones

Shocking images arriving to the program’s editorial office, incredible stories occurred in different parts of the planet that will be analyzed by various specialists, and the hidden and mysterious keys that Carmen Porter and Santiago Camacho unravel about some historical events or famous people.

The cyclone in the Philippines and the climate summit in Warsaw have once again put in the spotlight what for many is a problem that will kill the planet in the future: climate change.

Las hurdes españolas

Y por supuesto, nada mejor que poner negro sobre blanco lo que se investiga, ya sea sobre los ovnis, sobre la España negra o sobre ciertos laboratorios en ciudades chinas ya ignominiosas. El resultado son sugerentes obras cargadas de ese acercamiento de primera mano a los escenarios que se nos escapan a los ciudadanos de a pie. Como un paseo por el lado salvaje que va desde los espacios más siniestros de nuestro mundo hasta la cuarta dimensión.

En cierto modo, cuando la particular faceta periodística de Iker se transforma en literatura, se asemeja a un JJ Benítez también abonado a esa narración entre los umbrales de la realidad y la ficción. Aunque tampoco se trata de comparar porque el novelista navarro es un gran escritor de ficción y lo de Iker es lo dicho, investigación o incluso ensayo. Pero ambos se complementan perfectamente en cualquier biblioteca oscura que se precie.

En el siglo XVII, una comitiva de sacerdotes peregrinaba cada noche a Las Hurdes para exorcizar la zona de «espíritus malignos, torbellinos fantasmales y espectros demoníacos», que decenas de testigos juraban haber visto en la zona. Al mismo tiempo, la academia francesa, obedeciendo órdenes de Luis XIV, aseguraba en un informe oficial que el paraíso terrenal podía encontrarse en aquellos valles.