Morfologia de los monocitos

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Morfologia de los monocitos

Función de los monocitos

Los monocitos son un tipo de leucocitos o glóbulos blancos. Son el tipo más grande de leucocitos y pueden diferenciarse en macrófagos y células dendríticas convencionales. Como parte del sistema inmunitario innato de los vertebrados, los monocitos también influyen en el proceso de inmunidad adaptativa. Existen al menos tres subclases de monocitos en la sangre humana en función de sus receptores fenotípicos.

Los monocitos tienen un aspecto ameboide y un citoplasma no granulado[1], por lo que se clasifican como agranulocitos. Con núcleos unilobulares, estas células son uno de los tipos de leucocitos mononucleares que albergan gránulos azurófilos. La geometría arquetípica del núcleo de los monocitos es elipsoidal; metafóricamente con forma de frijol o de riñón, aunque la distinción más significativa es que la envoltura nuclear no debe estar hiperbolizada en lóbulos. El contraste con esta clasificación se da en los leucocitos polimorfonucleares. Los monocitos componen entre el 2% y el 10% de todos los leucocitos del cuerpo humano y cumplen múltiples funciones en la función inmunitaria. Dichas funciones incluyen: la reposición de los macrófagos residentes en condiciones normales; la migración en un plazo aproximado de 8 a 12 horas en respuesta a las señales de inflamación procedentes de los focos de infección en los tejidos; y la diferenciación en macrófagos o células dendríticas para efectuar una respuesta inmunitaria. En un ser humano adulto, la mitad de los monocitos se almacenan en el bazo[2]. Éstos se transforman en macrófagos tras entrar en los espacios tisulares adecuados, y pueden transformarse en células espumosas en el endotelio.

Morfología de los basófilos

El monocito sigue siendo la célula más difícil de identificar con seguridad en la sangre periférica o en la médula ósea, tanto en individuos sanos como en pacientes con infecciones y en aquellos con proliferaciones leucémicas. El objetivo de este estudio era establecer definiciones morfológicas para poder separar los monocitos, incluidos los inmaduros, del espectro de precursores de monocitos. Se seleccionaron células de sangre periférica o de médula ósea para disponer de un amplio panel de células normales y leucémicas en diferentes estadios madurativos y se sometieron a 5 expertos, que previamente habían llegado a un consenso, sobre la base de la microscopía, en la definición de 4 subtipos: monoblasto, promonocito, monocito inmaduro, monocito maduro. Consiguieron una buena tasa de concordancia del 76,6% y una elevada tasa κ que confirmaba que los criterios para definir los 4 subtipos podían aplicarse de forma coherente. Ahora hay que establecer si estos subtipos de monocitos se correlacionan con marcadores inmunológicos o moleculares y son clínicamente relevantes.

Morfología de los linfocitos

El monocito sigue siendo la célula más difícil de identificar con seguridad en la sangre periférica o en la médula ósea, tanto en individuos sanos como en pacientes con infecciones y en aquellos con proliferaciones leucémicas. El objetivo de este estudio era establecer definiciones morfológicas para poder separar los monocitos, incluidos los inmaduros, del espectro de precursores de monocitos. Se seleccionaron células de sangre periférica o de médula ósea para disponer de un amplio panel de células normales y leucémicas en diferentes estadios madurativos y se sometieron a 5 expertos, que previamente habían llegado a un consenso, sobre la base de la microscopía, en la definición de 4 subtipos: monoblasto, promonocito, monocito inmaduro, monocito maduro. Consiguieron una buena tasa de concordancia del 76,6% y una elevada tasa κ que confirmaba que los criterios para definir los 4 subtipos podían aplicarse de forma coherente. Ahora hay que establecer si estos subtipos de monocitos se correlacionan con marcadores inmunológicos o moleculares y son clínicamente relevantes.

Morfología de las plaquetas

Los monocitos son un tipo de leucocitos o glóbulos blancos. Son el tipo más grande de leucocitos y pueden diferenciarse en macrófagos y células dendríticas convencionales. Como parte del sistema inmunitario innato de los vertebrados, los monocitos también influyen en el proceso de inmunidad adaptativa. Existen al menos tres subclases de monocitos en la sangre humana en función de sus receptores fenotípicos.

Los monocitos tienen un aspecto ameboide y un citoplasma no granulado[1], por lo que se clasifican como agranulocitos. Con núcleos unilobulares, estas células son uno de los tipos de leucocitos mononucleares que albergan gránulos azurófilos. La geometría arquetípica del núcleo de los monocitos es elipsoidal; metafóricamente con forma de frijol o de riñón, aunque la distinción más significativa es que la envoltura nuclear no debe estar hiperbolizada en lóbulos. El contraste con esta clasificación se da en los leucocitos polimorfonucleares. Los monocitos componen entre el 2% y el 10% de todos los leucocitos del cuerpo humano y cumplen múltiples funciones en la función inmunitaria. Dichas funciones incluyen: la reposición de los macrófagos residentes en condiciones normales; la migración en un plazo aproximado de 8 a 12 horas en respuesta a las señales de inflamación procedentes de los focos de infección en los tejidos; y la diferenciación en macrófagos o células dendríticas para efectuar una respuesta inmunitaria. En un ser humano adulto, la mitad de los monocitos se almacenan en el bazo[2]. Éstos se transforman en macrófagos tras entrar en los espacios tisulares adecuados, y pueden transformarse en células espumosas en el endotelio.